NOVEDADES
08/07/2013
Hacer realidad un sueño es posible; Lafedar es un ejemplo de ello
Va por más y considera que la relación conocimiento y producción debe nacer también desde el primero, y por eso estimula la creación de una carrera vinculada a la ciencia farmacéutica. Una mujer sencilla pero férrea, humilde pero frontal, tranquila pero emprendedora. Una forma de mirar el mundo desde el trabajo y el equilibrio. Alejandra Rettore | Dos Florines
“Creo que la salud es lo más importante, la calidad de vida es fundamental para el desarrollo” sostiene Norma Neif con profunda convicción. La misma que tuvo hace muchos años, cuando crecía junto a sus nueve hermanos, en la Ciudad de Crespo (Entre Ríos) y miraba en perspectiva el horizonte que quería seguir.
Como si este recorrido estuviera proyectado en una pantalla gigante, nos invita en esta charla, a verlo con Ella. ¿Cómo es esto de salirse del formato de una joven de su época que quiera dejar la ciudad y su familia para cruzar el Río Paraná y llegarse hasta la Facultad de Derecho en Santa Fe? Lo que podría parecer una travesía y afrenta a las costumbres de la época y de su familia, para Norma era el principio del recorrido natural para lo que estaba destinada.
Puso todas sus energías en los propósitos, soñando y haciendo. Es socia fundadora de una empresa farmacéutica. Y a partir de Agosto también será socia fundadora de una carrera universitaria.
“Si puedes soñarlo…” Es una frase de Walt Disney, pero bien podría pertenecerle a Norma por sus convicciones. Su vida es la ejecución de sus sueños. “Cómo no iba a salir si era un sueño” dijo haciendo referencia a la creación de Lafedar.
“Soy de soñar y hacer…y me arriesgo. De chica tenía varios sueños. Elegí estudiar abogacía, yo quería poner orden, tener responsabilidades y hacer algo. El objetivo era hacer algo, crear algo. Siempre supe lo que quería hacer. Si mi objetivo era “ese”…allá iba, aunque tuviera que privarme de algo” continuaba argumentando sus logros.
Considera que a esta edad -“Tengo 57 años” declara sin prejuicio alguno- está cerrando sueños. Su vínculo con la industria farmacéutica comenzó hace 25 años cuando trabajaba en una distribuidora de medicamentos, vendiendo a varias provincias de la región litoral de nuestro país, cuando se une al sueño de su socio Ricardo Guimarey. Una vez más, y siendo muy joven, Norma Neif dijo Sí. Un animarse a transitar por un camino cuyo recorrido podía suponer, nunca asegurar, que los llevaraa un destino de éxito. Pero es dueña de sus palabras y bien amparadas éstas por los resultados: “Cuando
tenés un sueño tenés que llevarlo adelante, aunque sea lentamente, pero hacerlo, puede que no se dé en los tiempos que quisieras, pero mientras tanto ocurre” asegura Norma a modo de consejo y fórmula que no falla. ¿Cuándo puede fallar un sueño? Cuando no se lo sigue, cuando queda en el enunciado del inconsciente.
De familia: Fundadores. Norma puso todas sus energías en los propósitos, soñando y haciendo. Es descendiente de alemanes provenientes del Volga. Llegaron a tierras entrerrianas a fines del Siglo XIX y principios del XX. Lo cierto es que su familia, concretamente su abuelo paterno, cuando llegó a la Argentina se radicó en Entre Ríos, eligiendo Valle María como primer asentamiento y luego se trasladó a otra zona, fundando Aldea San Miguel. Posteriormente se radicaron en Crespo donde Norma creció junto a nueve hermanos y sus padres que trabajaban en el campo.
“Prevalecía la cultura del trabajo, en esa época formarse, estudiar era un tema secundario”, rememora.
“Entonces me permití esta asociación: puede que sea de familia de fundadores, que lo lleve en la sangre como un mandato genético transformado en un valor indispensable para su vida: generar espacios de desarrollo humano para grandes oportunidades, que, combinados y sostenidos en el tiempo, garantizan la posibilidad de lograr una mayor calidad de vida. De este modo el recorrido responde a una lógica constante en su vida: Poner orden, garantizar bienestar, preservando la salud y de ahí en más: ¡el mundo es nuestro!”, refiere la empresaria.
Amigos y música. “No quiero ser una mujer dura” expresa Norma, como si se disculpara de tener la responsabilidad empresarial de llevar los números y controlar a pies juntillas el recorrido de la producción de su empresa, donde, remarca: “No se pueden cometer errores, está todo bajo estricto control de calidad con un seguimiento minucioso, escrito, con permanente inspecciones del Anmat (Organismo encargado del Control Federal de la producción y distribución de medicamentos, alimentos y productos médicos). La industria farmacéutica es un rubro muy complicado, una actividad que requiere mucha prolijidad, no te podés equivocar. Se hace todo bien”, dice. Admite también que vivimos momentos de mucha incertidumbre en materia política y económica. No puede compararla con otros momentos de la historia reciente de nuestro país, sin renunciar a que soñar y hacer sigue siendo posible, entiende que vivimos en una época donde armar grandes proyectos es más difícil.
Esta mujer, que no quiere ser dura vive y se nutre en un mundo poblado de hermanos, sobrinos y sobrinos nietos, a quienes les abre sus brazos y se relaja en los de ellos; de la caricia de un llamado telefónico de una niñita, su ahijada, que sólo quiso saber si estaba bien. Norma sonríe emocionada. Cuenta que para cada cumpleaños tiene que alquilar un salón porque suman más de 30 y no hay casa que pueda albergarlos. Que sus hermanos y cuñadas mayores están atentos a su hermana menor, andariega, curiosa. Al volver de LAFEDAR cada tarde, deja sus zapatos, los números y la precisión en distintos lugares de su amplio y luminoso departamento. Rodeada de buen gusto, su mobiliario combina lo moderno y antiguo. Impecable, coqueta, y como parte de su filosofía de vida, cuida su figura porque cuida su salud, física y mental. Se distrae con buen cine, rodeada de amigos, va ensamblando de otras precisiones su cada día; el piano, la música, despliegan la libertad de su alma, la retornan a la paz; Armonía para seguir al otro día en donde, nadie, y menos ella pueden equivocarse, donde abre las puertas de su oficina para atender desde el cuidado materno y femenino a cualquier inquietud, preocupación y logro de alguna persona que la necesite.
Norma Neif indica qué hacer, cómo y a dónde está convencida que quiere llegar. Cierra y abre sueños con una increíble disciplina que sin dudas, se aleja del frío rigor de los números, para instalarse en el corazón de los productos
Experiencias. Norma Neif describe el fantástico proceso cotidiano de planificar, trabajar y disfrutar de los logros bien diferenciados de su vida. Desde un medicamento, una película, el deporte, los abrazos, mimos de su familia y la fuga de un Chopin o Beethoven al que se anima…con perfume de mujer…
Promoción del conocimiento
Estudiar, capacitarse y capacitar, pensar con responsabilidad que las empresas deben hacerlo, e inclusive crear sus propias carreras, son algunas de las condiciones que llevan a esta mujer a levantarse cada día “cerrando sueños propios” como destaca proponiendo abrir espacios para que se cumplan los sueños de otros.
En todos estos años de sostenido crecimiento, es de Lafedar, ella y su socio, el Lic. Ricardo Guimarey, decidieron ampliar y profundizar su apuesta: Ser promotores del saber y para esto vienen trabajando desde hace más de dos años en la creación de una carrera universitaria a dictarse en la Facultad de Bioingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).
Agosto, será el mes de lanzamiento e inicio del cursado de una tecnicatura, única en el país. Tres años y los ochenta aspirantes inscriptos, obtendrán el título de “Técnico en Laboratorios en la Industria Farmacéutica”. Las clases serán dictadas, en su mayoría por profesionales de su empresa.
Lafedar es una empresa entrerriana que produce medicamentos. Ubicada en el Parque Industrial de la Ciudad de Paraná, es el resultado de un sueño; el punto y seguido de innumerables proyectos que se concibieron en 1994, para concretarse en 1995. En sus comienzos fueron cuatro personas, hoy suman más de 150.
Profesionales y personal altamente capacitados celebran diariamente la producción para la vida. Sostenidos por tecnología de punta, juntos, empleados y dueños hacen de Lafedar (Laboratorios Federales Argentinos) una empresa respetada y de referencia en el rubro por firmas nacionales y extranjeras que requieren de sus productos.
Fuente: Dos Florines